Hoy más que un consejo o unas palabras de ánimo voy a reflejar un sentimiento. Es algo totalmente subjetivo y por tanto es muy probable que muchos no piensen como yo, pero creo que merece la pena tener esta sensación.
A menudo en nuestra vida se presentan casos en los que tenemos que elegir entre la mente y el corazón. La razón nos dice lo más lógico y el corazón se deja llevar por la pasión. A todo el mundo le ha pasado alguna vez. El problema es que cuando pasa le das muchas vueltas a la cabeza. Sin embargo, una amiga me dijo días atrás que a veces “hay que dejarse llevar” el corazón no entiende de razones y es mucho más fuerte que la mente, nos provoca alegrías, tristezas, sentimientos increíbles contra los que no puede luchar la lógica o la razón.
A día de hoy creo que es imposible luchar contra lo que uno siente. No hay que tener miedo a nada, el miedo no te lleva a ningún lado. ¿A caso crees que si no lo intentas te sentirás mejor? Si lo intentas y fracasas… al menos podrás decir que lo has intentado. Si no lo intentas, serás un cobarde.

Y esto se puede aplicar perfectamente a dos casos concretos. Pensar que “debes” estar con alguien, pero no sentirlo dentro de tí: en este caso continuar con ese alguien NO sirve de nada, las cosas fracasarán una y otra vez porque ya se ha entrado en esa dinámica y cada persona de la pareja se ha puesto un rol del que es muy difícil salir. En el caso contrario, la razón te dice que no puede ser y el corazón quiere sentirse libre y querer a alguien: cuanto más tiempo niegues lo evidente, más fuerte será el sentimiento y peor te sentirás por no dejar tu corazón correr.
La experiencia me ha demostrado que seguir al corazón te puede jugar malas pasadas, pero también me demuestra que a veces seguir el corazón es un acierto. Es complicado saber lo que nos conviene o no, como serán las cosas en el futuro, pero si vivimos en paz con nuestro corazón seguro que estaremos más cerca de ese camino a la felicidad.


