He decidido aplazar mi viaje a Japón. De momento no tengo intención de marcarme esas fechas y esos plazos para vivir estancado en un futuro que llegará y pasará como todo.
Sigo realizando el viaje a mi interior para mejorar mis emociones y he descubierto como sonreirle a la vida, o al menos lo intento porque no siempre es fácil.
Desde hace dos días me levanto cada mañana y me planto delante del espejo. Me observo tranquilamente y me pregunto: “Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿Me gustaría que fuera así?” Me estoy sorprendiendo gratamente porque todos los días me deparan algo bueno y de cada 5 días 3 de ellos puedo decir que sí, que es así como me gusta vivir.
Obviamente hay días malos, sin ganas de nada, pero los días buenos ganan por mayoría.
Si te levantas de tu cama cada día y no eres capaz de pintar una sonrisa en tu cara y desear que tu cuerpo se llene de vida en ese día, entonces pregúntate qué estás haciendo porque algo falla. Todos somos libres de nuestros actos y nadie tiene que aguantar un trabajo que no soporta, una pareja a la que no quiere o una situación agobiante. Sonrie, canturrea cada momento que puedas y contesta firmemente a todo el mundo.
Tu vida es solo tuya y dura muy poco, disfruta de ella
Un abrazo!



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