Hoy voy a saltarme un poco la tónica general de escribir sobre cosas de la vida o la felicidad. Y es que he conocido una historia que me tiene inquieto.
Donde yo trabajo tenemos un área de reciclaje de cartón. Todos los ayuntamientos de la comarca traen el cartón a esta empresa dirariamente.
Esta mañana he recibido una llamada de una mujer que me ha explicado su situación. Resulta que su hija tenía unos apuntes de dos años de estudio de unas oposiciones. El otro día, ordenando su casa una tercera persona, sin querer, los tiró en una bolsa de basura. Al parecer era una gran cantidad de apuntes (durante dos años).

Esa basura fue a parar al contenedor, luego al camión de la basura y finalmente al reciclaje. He intentado buscarla y he hablado con los encargados de ese área, pero me han confirmado que todo lo que entró el lunes y martes ya se ha mandado al gestor final. Así que esos apuntes han desaparecido
y me da pena porque por lo visto la chica (dueña de los apuntes) está destrozada.
Yo ni la conozco y seguramente no llegaré a conocerla porque vive en Madrid, pero siento mucho lo que ha pasado y he intentado buscarlos por todos los medios. A veces no basta con poner buena fe en las cosas, se pierde sin mas










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