Ahora ya puedo decir que no soy el mismo que inició este blog. La primera etapa de este camino la considero terminada. Con excepciones puntuales de días que algo te sienta mal o que no estás al 100%, pero en general estoy contento con lo que tengo (y lo que no tengo).
¿Qué hacemos ahora? Pues disfrutar de la gente que he conocido, tratar de dar mi apoyo y mi sonrisa y continuar el camino.
Muchas veces hablamos de “alcanzar la felicidad”, pero la felicidad no se alcanza. “El camino sigue sin cesar… pero sin demora he de continuar” como decía la canción del Señor de los Anillos. Ahora bien, podemos escoger entre un camino pedregoso, con un paisaje muerto y sin encontrar un ápice de vida o un camino con verdes prados, majestuosos paisajes y rebosante de vida. Y sí, habéis leído bien, el camino “lo podemos escoger”. Estoy viendo que hay gente a mi alrededor que necesita el cambio y ciertamente noto una energía positiva. Pero a veces los demás tienen que poner empeño y saber lo que quieren.

Así pues, para escoger un camino primero debemos saber que es lo que queremos con claridad y aceptarlo. Hay veces que queremos algo, pero por miedo ni nosotros mismos lo aceptamos, por miedo generalmente a perder la comodidad en la que nos encontramos. Pues ya está bien! Vamos a definir claramente lo que queremos en nuestra vida y a partir de ahí trabajaremos. El miedo nunca es buen consejero y la comodidad está muy bien, pero es temporal, no podemos acomodarnos eternamente.
Mi camino está cambiando, el que quiera seguirme que me coja de la mano



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