Luchar hasta el final

27 11 2008

¿Hasta que punto es recomendable luchar? ¿Cuándo se descubre que se ha perdido todo y ya no merece la pena mover un dedo?

Son preguntas más difíciles de lo que parecen a priori. Luchar por algo exige muchos esfuerzos. Si conseguir las cosas fuera fácil, entonces no habría lucha y por tanto no tendríamos la satisfacción de la victoria. En ocasiones pensamos que ya hemos hecho bastante y las cosas no han surgido como deberían y decimos “es el destino”. Bien, no está mal, es probable que exista el destino y que las cosas deban ser así. Pero parece una respuesta ante las adversidades un poco conformista ¿no? Como estoy cansado de avanzar a golpes, me siento y dejo que me arrastre la corriente, que es más fácil y además es mi destino. Pues lo siento pero NO.

Cuando todo está perdido, aún debe quedar fuerza para luchar. Claro, que estoy partiendo de la base de que luchamos por algo que queremos de verdad, que ansiamos y que deseamos con todas nuestras fuerzas. Si luchamos por algo que no nos convence del todo, abandonaremos a las primeras de cambio.

Ahora bien, ¿hasta que punto luchar es permitido? El punto no se define en el tiempo, para unas cosas puede llegar antes ese punto o después. No obstante llega un momento en el que la lucha se puede convertir en obsesión. Donde nos importe más intentarlo que llegar. En este caso las cosas se han vuelto turbias y es mejor dejarlo. No es nada concreto desde luego, pero cuando uno lucha debe saber en que punto está, si realmente sigue deseando su objetivo o simplemente lucha por rutina, por no dejarlo.

Mientras no nos llega ese momento, luchar es bueno. Hay quien busca lo fácil y no es capaz de dar dos pasos. Generalmente luchar es muy difícil y mi experiencia dice que los mejores momentos de la vida los puedes obtener tras haber luchado. De lo contrario, tendrás una vida larga y aburrida porque te limitarás a seguir la corriente sin hacer nada.

¡Arriba y a luchar!