Convencionalismos

16 07 2009

En esta sociedad tendemos a seguir las costumbres y lo que se establece de antemano porque, se supone, es lo correcto y es lo que hace todo el mundo. Lo normal es crecer, buscarte una pareja, quizá casarte (por la Iglesia con gran alboroto y mucha pompa) y luego tener hijos y ser una “familia feliz”.

Aunque no todos, pero si que una mayoría sigue de una manera u otra esas pautas. Y si alguien no sigue esas pautas ya no está tan bien visto. Cierto es que todo eso está cambiando y a día de hoy una madre soltera o un padre soltero son más tolerados que hace 20 años. No obstante es tal la costumbre que parece que lo lógico, lo correcto, sea alcanzar todo eso.

Como ejemplo, las bodas. Si te vas a casar, lo más probable es que sea en la mejor iglesia, con cientos de invitados, con un buen coro o grupo de cuerda que canten o toquen como los ángeles, quizá una alfombra roja, todos, por supuesto muy bien vestidos y muy guapos. Luego el convite con todos los invitados, fiesta, mucha comida (de la que tiraremos más de la mitad) la banda cutre de turno que toca pasodobles alternados con canciones modernas y por supuesto tradiciones como cortar la tarta, lanzar el ramo, cortar la liga de la novia y que bailen los novios y el padrino con su hija… muy típico y muy bonito :)

No digo que no me guste todo eso. Es más, ya que se supone que te casas una vez en la vida, ¿por qué no celebrarlo por todo lo alto? Sin embargo, quizá este perdiendo el sentido…

Para empezar, se casan por la iglesia “porque es lo habitual”… pero sin creer en ello y sin saber en que consiste la únion en matrimonio. Para continuar invitan a cientos de personas, algunos a los que quiza haga meses (o años) que no ven… pero ahh! es la boda, hay que invitar a todo el pueblo. Y, finalmente, el banquete debe ser ostentoso “lo mejor para mi hijita” cuando quizá no puedan ni pagar la hipoteca, pero eso da igual… no se puede permitir una chapuza.

Y, al final, lo importante de todo esto es que hay una pareja que quieren compartir su vida, que se aman, que lo único que desean es despertar cada día juntos, superar las dificultades juntos y reír y pasear de la mano. Formar una pequeña familia solo porque ambos se han encontrado en este mundo y desean continuar el camino juntos.

¿No sería mejor huír de lo típico, de lo “normal” y darle más sentido e importancia al fin que se persigue? ¿Acaso una boda en una pequeña iglesia, en un pueblo perdido, si invitados (o con los justos) y luego una pequeña comida o quizá simplemente un aperitivo… no son suficientes? ¿Eso hará más desgraciados a los novios? ¿No podrán ser felices porque el día más importante de su vida no significó un gran derroche de dinero?

Y como este ejemplo, seguimos a menudo pautas y costumbres absurdas donde se ha olvidado el sentido real de las cosas. Donde no nos paramos a pensar si realmente eso nos hace felices, si estamos dando estos pasos porque es “lo correcto” o porque queremos y nos importa de verdad.

Si sigues el camino que deseas, enhorabuena :)

Un abrazo!