Hoy os traigo el último libro que he leído. Como está muy familiarizado con la idea de este blog, me parece afortunado comentaros que tal.

No se si recordaréis la entrada de “Sonríe siempre a la vida”, donde os hablaba de Randy Pausch. Por si no lo recordáis os dejo éste enlace.
Pues bien, este es el libro que gira en torno a esa charla y el resto de acontecimientos que ayudaron a enriquecer la vida de Randy. Sus memorias. El mismo libro que Pedro (uno de los lectores de este blog) apuntó que lo tenía aparcado. Espero que te lo hayas terminado Pedro jejeje.
En el, Randy nos repasa cosas que ha vivido a lo largo de sus años. Habla sobre su trabajo, sobre sus colegas, sobre su familia, sus hijos y su mujer. Sobre lo que ha aprendido, consejos que le dieron y finalmente sobre como llevar un cáncer.
Me he reído con algunas anécdotas y he soltado alguna lagrimita con otras. Creo que Randy debe ser una figura importante en nuestras vidas, pues descubrió como ser feliz, como estar agradecido a pesar de tener una enfermedad terminal. Y es en ese momento cuando una persona es realmente feliz.
El otro día me explicaron que ser feliz cuando todo te va bien es muy fácil. Cuando la vida nos sonríe, tenemos un buen puesto de trabajo, una buena familia, un estatus económico y social bien visto… pues lógicamente es fácil sentirse bien (aunque aún así hay quien no sabe ser feliz). Lo complicado es sentirse feliz cuando tienes una enfermedad terminal o cuando te falta alguien querido o incluso cuando no tienes trabajo. En esos momentos maldices a todos y a todo y no ves la forma de salir.
Randy nos da una última lección acerca de como aprovechar esos últimos meses, como disfrutar de la familia y como prepararlos para cuando no esté, para que sepan quien fue y que siempre estará con ellos, al menos en alma.
Merece la pena este libro y merece la pena vivir la vida, tratar de ser feliz aunque parezca que las cosas nos vayan mal.
Un abrazo.





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