El dinero…

14 05 2009

… dicen que no da la felicidad, sin embargo ayuda.

Y puede ser cierto.  Se nota en las caras de la gente, que los que disponen de dinero para caprichos son más seguros, más activos, parecen más felices, pero… ¿realmente lo son?

Conozco desde personas que tienen mucho, tanto como para derrochar en cosas absurdas, incluso en estos tiempos de crisis, hasta personas que viven con lo justito y que no pueden permitirse salir una noche.

Lo curioso es ver como las personas que tienen mucho (al menos las que yo conozco) no saben apreciar momentos felices de la vida. Muchos han olvidado lo inmesamente libre que puede resultar salir un domingo por la mañana y pasear por un bosque o un prado. Lo feliz que te puede hacer sentarte delante de un río a merendar. Son cosas que no cuestan nada, pero que he observado que según aumenta la riqueza, más se olvidan.

Disfrutan en fiestas inmensas, cuando compran vehículos caros, cuando hay comidas suculentas, eso para ellos es “buena vida”.

El problema es que los que no tienen, sueñan con tener esa “buena vida”. “Cuando tenga dinero me compraré un coche mejor (y eso me hará más feliz)” “Cuando tenga dinero podré irme a visitar todos los lugares del mundo (y por tanto llevaré una buena vida)”. Y si por un casual, uno consigue esa vida, entonces la apreciará y no se dará cuenta de las cosas que son realmente buenas y valen poco.

En este mundo se pueden atesorar momentos muy buenos que son gratis. Y conforme nos volvemos más dependientes del dinero, nos olvidamos de qué cosas son gratis y merecen la pena.

Claro… que no quita que el dinero no sea importante para vivir, al menos una pequeña cantidad. Pero yo, sinceramente, no necesito millones para ser feliz. Con poder caminar y disfrutar de los mios, ya me siento muy afortunado.

Un abrazo!





El camino V

3 12 2008

“¡Malditos sean los dioses! ¡No hay ni rastro de la costa! Las coordenadas están correctas, ¡están correctas! Debería haber avistado tierra hace horas y sin embargo ha vuelto a oscurecer y ni rastro. Estoy perdido, perdidos mi Corsaria y yo en medio del mar. Las pocas provisiones que me quedan se están echando a perder por la humedad y yo cada día tengo menos fuerzas. Ojalá todo esto acabe pronto porque no se cuanto tiempo más voy a aguantar. Estoy perdiendo el juicio, he llegado a pensar que alguien ronda por la nave, pero no puede ser ¡no puede ser!  NO hay nadie más aquí, todos han desaparecido. Por lo menos el mar está en calma esta noche, ¿la tranquilidad que precede a la tormenta?”

J. A. Thompson – Lunes 8 de febrero

Bitácora del caminante





El camino IV

25 11 2008

“¡Vamos, Corsaria! Surca las olas y ruge, lucha contra las corrientes como solo tú sabes hacerlo. Creo que no me he desviado de la ruta y mañana por la mañana devería ver tierra firme. Olvidarme de este viaje y por fin llegar a mi destino. El día de hoy ha sido horrible, he encontrado el cadáver de Mark detrás de unas cajas en la bodega. Su cara estaba deformada y roída por las ratas. Era como un hermano para mí. ¡Dios! Me debo estar volviendo loco, juraría que algo está constantemente observándome. Trataré de recomponer todo el viaje para saber como he llegado hasta este punto. Este no era nuestro objetivo… este no era…”

J. A. Thompson – Domingo 7 de febrero

Bitácora del caminante





El camino III

19 11 2008

“No hay nadie en este barco, me estoy volviendo loco. Todos los tripulantes fueron desapareciendo y ahora solo estoy yo. Ya no tengo ganas de comer, ayer probé un poco de pan enmoecido y bebí algo de vino. Si este es mi destino, prefiero entregarme a él. Las olas del mar continuan luchando con mi nave, pero mi Corsaria aguanta y saldrá adelante. Continuo hacia el sur y eso es lo importante. Según mis planes debería avistar tierra pasado mañana. Espero que el destino me brinde la suerte y finalmente llegue a mi destino. Si mis calculos no han sido correctos… espero que los dioses me acojan en su seno.”

J. A. Thompson – Sábado 6 de febrero

Bitácora del caminante





El camino II

29 10 2008

“La bodega tiene filtraciones, me he pasado el día intentando achicar agua, pero es en vano. Si sigue así podría ser fatal. Algunos alimentos no tienen buen aspecto, por la humedad. Sin embargo no tengo nada más para comer así que tendré que disponer de todo cuando pueda. Las condiciones climatológicas no han cesado desde hace dos días y no se cuando lo harán. Si esto viene de los dioses, entonces puedo afirmar que realmente están muy cabreados. En mi camarote aún persiste la paz y casi puedo olvidarme de que esta es mi muerte anunciada. El mar reclama su trofeo, yo soy su trofeo. Al menos puedo asegurar que se mantiene la dirección prefijada hacia el sur y eso me tranquiliza.”

J. A. Thompson – Jueves 4 de febrero

Bitácora del caminante





El camino I

22 10 2008

“Cruje la madera bajo mis pies. El barco se tambalea y fuera retumban las olas contra el casco. Es de noche, llueve. Las velas o lo que queda de ellas son mi único guía. El candil es mi aliado, la llama brilla con la esperanza de llegar sanos y salvos, me da calor y me alienta a escribir. Quedan pocas provisiones en la bodega, calculo que tendré para 10 días más. En cualquier caso tendré que administrar bien el alimento porque no se cuanto tiempo me quedará aquí. Los cielos rugen, los dioses deben estar muy enfadados esta noche. Por si fuera poco cae una recia cortina de lluvia. Y sin embargo, en mi camarote encuentro la paz.”

J. A. Thompson – Miércoles 3 de febrero

Bitácora del caminante