Multitudes VI

21 11 2008

Ayer conocí al primer “moro ateo”. Por favor que nadie se sienta ofendido por estas palabras, porque no he sido yo el que lo ha definido así, se definió a si mismo. Su nombre en España es “Juan”, el nombre árabe es bastante más complicado y como solo nos lo dijo una vez… pues ya casi ni lo recuerdo.

Juan es un chaval que tiene más bien pinta de sudamericano, piel morena, rasgos latinos, rechonchito, de estatura media, moreno. Encima llega, le preguntas su nombre y dice: Me llamo Juan. Y te habla con un acento muy de la tierra. Vamos, el murciano lo tiene bien arraigado porque parece que en lugar de venir del Magreb, venga de Alguazas!!

Con esta descripción os preguntaréis como me he fiado yo del cuento ese de que sea árabe, porque ni tiene acento, ni se parece al resto de los que vienen, ni nada de nada… y encima siempre anda acompañado de amigos españoles. Pues fácil, porque me enseñó su permiso de residencia y efectivamente su nombre es algo así como “aouassi”. Entonces es cuando te parece increible… creo que en un control en los Estados Unidos me pararían antes a mi por sospechoso que a él.

Lo curioso del moro Juan es que lleva cinco años en España. Y el tio habla y se comporta como si estuviera aquí toda la vida. Es un chaval que viste totalmente occidental y conoce muy bien esta cultura. Nada de tradicionalismos islamistas. Si bien es cierto que el truco está en que parte de su familia es española. Por tanto de ahí le llega toda esta historia.

Y fue ayer cuando le preguntaba si él era musulman practicante. A lo que dijo: musulmán sí, practicante no. El ni guarda el ramadán, ni cree en nada de estas cosas. Vive su vida, le gusta su país, pero le gusta más España y dice que ha hecho buenos amigos aquí. No suele dedicarse a esto de la chatarra, pero como trabaja de chapuzas y albañíl en lo que le sale, pues cuando consigue algún hierro o algo de cobre se lo trae para ganarse unos eurillos para “tomar unas cañicas” dice.

Desde luego cada vez que viene nos hace reír. En varias ocasiones nos ha traído un par de cervezas, porque dice que nos portamos bien con él. Eso sí, cervezas sin alcohol porque dice que si el jefe nos pilla bebiendo alcohol en horas de trabajo nos echa!! Atestiguado, para los malpensados, que esas cervezas no estaban malas, al menos no me ha pasado nada!

Lo que está claro es que no hay un cliché que defina a todo el mundo. Hay gente muy variopinta!





Multitudes V

5 11 2008

En ocasiones la gente que conozco no es tan interesante, desde un punto de vista positivo, como he relatado en otras entradas de multitudes. Hoy hablaré sobre Antonio. Ha sido un trabajador que despidieron hace un tiempo (en parte por motivos de crisis y porque había descendido su actividad). Independientemente de las causas del despido, a mi me impactaba mucho la presencia de este personaje.

Si tuviera que describirlo solo podría decir que Antonio es un hombre cuya vida es un caos total y absoluto. Creemos que tenemos problemas, pero cuando conoces gente así te das cuenta que lo tuyo no es tan importante, por la simple razón de que se puede arreglar. Sin embargo no creo que Antonio tuviera la capacidad, ni la decisión de solucionar su vida.

A pesar de que no pasa de los 52 o 53 años, aparenta al menos 60 años. Producto de una mala vida de algunos excesos y de mucho trabajo bajo el sol.

Antonio bebía, bebía demasiado y ese era su mayor problema. De ahí se derivaban los demás. Peleas a diario con los jefes porque no venía en condiciones, problemas en casa… y que problemas! Estaba separado, según me contó él porque su mujer decía que le había pegado. Él se declaraba inocente, diciendo que jamás pegaría a una mujer. Pero me da la sensación que los golpes y las resacas se mezclan con el alcohol y uno no sabe en que momento del día vive. Quiero decir que andaba perdido (o anda, pero no se por donde).

Otro de sus problemas es con cierta mujer con la que tuvo un idilio y de ahí nació una niña. Niña que la madre apartó de su lado porque no quería que tuviera “esa” imagen del padre. Así pues Antonio se ha pasado años intentando acercarse a la niña, pero lógicamente no quieren saber nada de él: ni la madre, ni la niña.

Y el último episodio fue cierto día donde tuvimos una reunión de empresa y vino pegando gritos diciendo que lo echaran ya, que tenía que ir a lavar la ropa ¿?¿?¿?¿ Sin duda llevaba algunas copas encima a las 9 de la mañana. Tampoco fue la única vez que lo he visto así, a la ofina entró en muchas ocasiones gritando o incluso desquiciado llorando diciendo que “le habían quitado a su niña”.

Mis jefes… demasiada paciencia han tenido. Pero veo que otro problema aquí es que esta persona ha pertenecido tanto tiempo a la empresa que ¿cómo despedirlo? Al final te haces responsable de una persona con la mente tan débil. Mi jefe me comentaba que “Qué será de él ahora, si antes al menos en las horas de trabajo no bebía y además ganaba un dinero para pagarse una casa…” Pues no sabemos que es de él desde hace un mes. Dicen que se iba al norte a trabajar.

Ojalá encontrase alguien que pudiera guiarlo, alguien que hiciese cambiar su vida. Lo malo es que creo que Antonio no quiere cambiar y de esa forma su vida seguirá siendo un desastre.

Levantarte con resaca cada día, beber en el desayuno, andar mareado todo el día, pelear con la única familia que se supone que tienes porque no quieren ni verte, pelear con tus compañeros de trabajo y tus jefes hasta quedarte sin trabajo y de seguir así perder tus ahorros, tu sueldo fijo y hasta tu hogar. Y luego pienso que si he engordado 500 gramos es un problema lo que tengo…

No digo que sea menos importante, pero creo que mis problemas se pueden resolver con fuerza y siendo consciente de ellos. Pero hay gente que jamás sabrá ver que tiene problemas y problemas realmente graves.





Multitudes IV

27 10 2008

Hoy, en este apartado de multitudes, quiero hablar sobre un señor que conocí el otro día. No es uno de los asiduos al desguace, es más, es la primera vez que venía. Pero estuve un buen rato charlando con él y me dije: tengo que reflejarlo en mi blog.

José era su nombre, un señor mayor, rondando los 70 años diría yo. Esgrimía como tarjeta de presentación que el venía a “hacer negocios”. Su mayor negocio con mi empresa fue vendernos una máquina de hierro por la que le dimos 20 euros. Así que tampoco le solucionó mucho la vida. Pero me resultó curioso que organizara tanto follón para 20 euros.

En primer lugar saludó a toda la oficina, tendiendo la mano como buen caballero. En segundo lugar dijo su frase de que venía a “hacer negocios” y que a ver si todos “saliamos ganando”.  Como el precio que le dimos inicialmente por la máquina no le cuadraba (a nadie le cuadran nunca los precios) pues dijo que el problema es que el “era español, pero “un poco más listo”. Para más énfasis lo dijo en catalán y se encargó de señalar que se refería a ser “un poco más listo que los murcianos”. Hasta aquí ya había demostrado suficientemente que se merecía que le dieramos una palmadita en la espalday le dijeramos “Ale, ale, váyase a su casa, al braserico, descanse y no tome pesambres”. Pero el hombre siguió insistiendo en el precio.

El precio inicial valoraba su máquina en 16 euros, el final en 19,6. Yo le pagué 20 (por aquello del redondeo) y con eso el hombre quedó contento. Cuando le dí el billete se sonrió y me dijo “Esto ya me gusta más, tú y yo nos vamos a llevar bien, veo que estás por encima tu también”.

Durante la siguiente media hora me habló del trato que daba a sus trabajadores (él tenía una empresa de cierta actividad que ni recuerdo) diciendo que valoraba mucho a la gente que trabajaba por y para la empresa y que les pagaba bien y todo eso. Desde ahí pasamos a ver las cosas buenas de la vida que, según él no era tener una mujer cada noche (cosa con la que estoy de acuerdo) ni beber mucho, ni salir mucho de juerga (cosas con las que también estoy de acuerdo). El decía que mientras no le faltara de nada, sin hacer excesos, era feliz. Y la verdad, y esto es lo que más me llamó la atención, es que se veía un hombre feliz.

Él mismo dijo que la gente lo podía ver como un poco tarado, por las cosas que decía. Y la verdad es que no le faltaba razón, pero sus ojos brillaban, hablaba con satisfacción de su vida y al final se ganó 4 euros sobre el precio  que se le habría dado a cualquier otra persona. Argumentaba que era un hombre feliz, así que por mucha imagen que diera, si el hombre estaba satisfecho con su vida, entonces ¿por qué pensar que es un loco? Transmitía mucha alegría y mucha fuerza, a pesar de que ciertas afirmaciones eran “polémicas”.

Si bien es cierto que luego me habló sobre dictaduras y sobre la falta que hacía una ahora… y sobre unos obreros que tenían varias mujeres, etc. Ya desvarió un poco el tema y entonces me dio por desconectar de la conversación.

Finalmente el señor se fue tan contento, me tendió la mano y me dijo que contase con el para cualquier cosa, que no había gente como yo.

Y es que mira que viene gente curiosa…





Multitudes III

15 10 2008

Hoy voy a hablar sobre Bilyan. Un muchacho joven, fuerte, atractivo, de estatura media, piel clara y pelo negro, siempre con una sonrisa en la cara, seguro de sí mismo. Bilyan es un chico búlgaro que no vive exclusivamente del negocio de la chatarra, más bien es su primo el que vive de este negocio, pero Bilyan a veces le ayuda y viene con él al desguace.

Bilyan está legal en España, además lleva varios años ya y el idioma español lo domina muy bien. Con el nunca ha habido problemas de comunicación, aunque a veces simplemente asiente y no contesta, entonces es cuando deduces que no te ha entendido muy bien, pero volviendo a repetir lo que querías decir lo entiende.

Me sorprendió hablar con el porque demostró un nivel cultural muy grande. Es más, vive en su piso con su padre y tienen su conexión a internet y todo. Además el muchacho por las tardes va al gimnasio y alguna vez lo he visto tomando algo en la terraza de un bar. Hace pequeños trabajillos de chapuzillas, pero le van dando para vivir. Desde luego al hablar con él se ve que es una persona con inquietudes, con un estilo de vida más occidental. No estoy intentando imponer un tópico a todos los búlgaros, ni mucho menos, pero desde luego Bilyan no es como los que encontramos por aquí.

Una de las cosas que más me llama la atención es que le gusta la informática. Cuando viene me pregunta por cosas en internet, cosas de correo electrónico e incluso una vez me comentó sobre las hojas de calculo para llevar un control de sus gastos. A veces venía y me comentaba que había aprendido a usar algún programa interesante, tan emocionado y tan ansioso por aprender más.

Desde hace unos meses no lo veo por aquí, aunque el otro día vino su padre y si que me comentó que estaba trabajando. Desde luego Bilyan (y su padre) son dos ejemplos de inmigrantes que se han adaptado perfectamente a esta cultura y viven en unas buenas condiciones de higiene y seguridad. Es muy probable que tengan sus problemas y sus historias,  pero son un buen ejemplo de inmigración que, como dicen por ahí: suman al valor del país y no restan como otros tantos.





Multitudes II

26 09 2008

Bajito, de tez morena, poco pelo, ojos de un increíble color azul y muy saltones, muy delgado y muy inquieto. Esta es la descripción de Radión, un búlgaro de unos 30 y muchos o 40 y pocos años que suele traer chatarra por temporadas. No se dedica al negocio de la chatarra, la verdad es que no sé a que se dedica. Pero cada vez que viene se deja notar en el desguace.

Lo primero que me resultó curioso de Radión (a parte de su inquietud… que no es capaz de quedarse quieto) fue el aspecto que tenía cuando era más joven. Me enseñó una foto de hace 10 años, cuando estaba en Bulgaria. Entonces era rubio y con la piel clara como la leche. Me quedé impresionado por el cambio. También tenía la cara más redonda y se notaba un aspecto más saludable, al menos en la foto. Sin duda el tiempo ha hecho estragos en este hombre.

Otro día vino preocupado al desguace. Ese día me di cuenta que hay gente demasiado cruel en este mundo, justo como las personas que hablaba el otro día, esas a las que hay que ponerles un muro para evitarlas. Radión nos contó que se volvía a Bulgaria. Por lo visto, un día bebió y se enfrentó a un muchacho en un bar. Al día siguiente lo cogieron entre varios amigos y le dieron una paliza. Tenía algunos moratones por el cuerpo todavía. Habría que oír, por supuesto, la versión del otro lado, sin embargo la realidad es que Radión estaba muy asustado y a raíz de aquello desapareció una buena temporada.

Pero un buen día volvió. Contento e inquieto como siempre. Venía cantando una versión un tanto modificada del “Bulería” de Bisbal… diciendo algo así como: “Bulgaría, Bulgaría… mas te extraño cada día…” y el caso es que no se le daba mal. Según nos contó, en su país era cantante, de estos de grupillo cutre que van por las bodas y las comuniones. Además componía canciones o hacía versiones, como pudimos observar. Y nos dijo que había compuesto 3 canciones nuevas. Es más, nos cantó, en primicia, una canción de las nuevas. No entendí una leche porque se supone que era una canción en búlgaro que hablaba sobre Grecia :S vamos… pa enterarme… Y luego nos dijo que quería grabarlo en un disco. A pesar de que el hombre se esfuerza y yo lo veo con ilusión, pero me temo que no tendrá muchas opciones de grabar un disco, al menos en España, porque ese estilo de música tan… ¿?¿?alternativo?¿?¿ no suele triunfar aquí.

El caso es que Radión está viniendo estos días. Ahora un poco más calmado. Ayer mismo nos cantó un poquito de su repertorio de nuevo. La verdad es que alegra ver como una persona que lo ha tenido dificil y que saca cuatro duros por montones de kilos de chatarra… sigue teniendo ánimos para cantar y poner buena cara.





Multitudes I

19 09 2008

Hoy comienzo una nueva sección en mi blog. De vez en cuando hablaré sobre las personas que pasan por mi trabajo y con las que tengo contacto. Se pueden aprender muchas cosas de la vida conociendo a estas personas. Espero que os guste :)

Para comenzar voy a hablar de las primeras personas que conocí cuando vine a trabajar. Su nombre es Abbassi. Es un hombre de unos cincuenta y tantos años, marroquí, que se gana la vida buscando chatarras. Es un hombre constante, todos los días venía con su furgoneta cargada de hierros viejos. Más de una tarde lo he visto por el pueblo dando vueltas y pidiendo hierros viejos o rebuscando en los vertederos. Abbassi nunca cogido algo que no sea suyo… o al menos no ha recibido denuncias por ello y nunca hemos tenido problemas con el.

Es sacrificado, porque se pasa todo el día buscando chatarra y todo para sacar adelante a su familia. Hasta donde yo conozco, Abbassi tiene dos hijos y dos mujeres (es musulmán). Y no creais que le va mal con el negocio de las chatarras, saca su dinero al mes para mantener a esa familia, desde luego. Por eso pienso que es digno de estar en este blog, porque ha tenido (y tiene) que pasar por mucho para sacar todo eso adelante, además en un país extranjero donde no conoce la lengua.

Porque ese es un gran problema. Abbassi no entiende mucho la lengua española, a penas se desenvuelve con unas palabras. Es curioso porque capta las palabras que le dices, pero creo que no sabe muy bien lo que significan. En verano viene cansado y sudando y le dices “¿hace calor eh Abbassi?” y el te dice “Calor, calor”, en invierno sus palabras son “Frío, frío”. Otros días, cuando lleva poca chatarra te dice “Poco, poco”. Si intentas decirle algo más complejo… ahí me temo que ya desconecta y deja de entenderte.

Aunque la visión que tengo de él es que, además de llevar a su familia para adelante en una situación poco cómoda, es un hombre tradicionalista. Sigue su cultura y su religión a rajatabla. A su mujer la tiene en segundo plano siempre y la verdad es que no me hacen mucha gracia esas ideas… eso sí, sus hijos son educados y respetuosos, siempre que viene con ellos saludan y dan las gracias. Conozco más de un niño español que debería aprender el respeto que tienen los hijos de Abbassi, al menos cuando están con su padre.

Y para finalizar, os contaré que una vez llegó la Guardia Civil persiguiendo su furgoneta. Todos pensamos que no podía ser ¡¿Cómo iba a robar Abbassi?! Efectivamente, no fue así. Tras un par de llamadas descubrimos que en una huerta le habían dado unos hierros y que un vecino, al verlo cargar, había pensado que lo estaba robando y llamó a la Guardia Civil. Y es que debe ser muy duro que por ser extranjero y estar recogiendo chatarra ya te marquen de ladrón.

No se si realmente será un hombre bueno (al menos lo aparenta) y si se preocupará tanto por su familia y por sus tradiciones como aparenta. Pero desde luego aquí lo apreciamos mucho. Hace un mes que no lo veo, porque se fue a Marruecos para celebrar el Ramadán con su familia. Volverá dentro de un tiempo y seguro que nos trae un paquetito de chicles para los de la oficina como suele hacer siempre.