Ayer conocí al primer “moro ateo”. Por favor que nadie se sienta ofendido por estas palabras, porque no he sido yo el que lo ha definido así, se definió a si mismo. Su nombre en España es “Juan”, el nombre árabe es bastante más complicado y como solo nos lo dijo una vez… pues ya casi ni lo recuerdo.
Juan es un chaval que tiene más bien pinta de sudamericano, piel morena, rasgos latinos, rechonchito, de estatura media, moreno. Encima llega, le preguntas su nombre y dice: Me llamo Juan. Y te habla con un acento muy de la tierra. Vamos, el murciano lo tiene bien arraigado porque parece que en lugar de venir del Magreb, venga de Alguazas!!
Con esta descripción os preguntaréis como me he fiado yo del cuento ese de que sea árabe, porque ni tiene acento, ni se parece al resto de los que vienen, ni nada de nada… y encima siempre anda acompañado de amigos españoles. Pues fácil, porque me enseñó su permiso de residencia y efectivamente su nombre es algo así como “aouassi”. Entonces es cuando te parece increible… creo que en un control en los Estados Unidos me pararían antes a mi por sospechoso que a él.
Lo curioso del moro Juan es que lleva cinco años en España. Y el tio habla y se comporta como si estuviera aquí toda la vida. Es un chaval que viste totalmente occidental y conoce muy bien esta cultura. Nada de tradicionalismos islamistas. Si bien es cierto que el truco está en que parte de su familia es española. Por tanto de ahí le llega toda esta historia.
Y fue ayer cuando le preguntaba si él era musulman practicante. A lo que dijo: musulmán sí, practicante no. El ni guarda el ramadán, ni cree en nada de estas cosas. Vive su vida, le gusta su país, pero le gusta más España y dice que ha hecho buenos amigos aquí. No suele dedicarse a esto de la chatarra, pero como trabaja de chapuzas y albañíl en lo que le sale, pues cuando consigue algún hierro o algo de cobre se lo trae para ganarse unos eurillos para “tomar unas cañicas” dice.
Desde luego cada vez que viene nos hace reír. En varias ocasiones nos ha traído un par de cervezas, porque dice que nos portamos bien con él. Eso sí, cervezas sin alcohol porque dice que si el jefe nos pilla bebiendo alcohol en horas de trabajo nos echa!! Atestiguado, para los malpensados, que esas cervezas no estaban malas, al menos no me ha pasado nada!
Lo que está claro es que no hay un cliché que defina a todo el mundo. Hay gente muy variopinta!



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