23:00 — 29 – septiembre – 2009
Se habían conocido, habían pasado juntos toda la tarde. De aquí para allá, paseando y descubriéndose felices de estar ahí en ese momento. Marta y Joel habían programado una cita y habían decidido llevarla a cabo esa misma tarde.
Al poco de estar juntos, Marta había cogido la mano de Joel. La había acariciado y la había puesto entre las suyas, disfrutando del tacto de una nueva piel. Joel, que no estaba muy acostumbrado a que lo tocasen y que siempre se había mostrado frío ante el calor humano, encontró agradable el gesto de Marta. Llegó a disfrutar tanto que deseó que sus manos no lo soltasen jamás.
Pasearon, jugaron, charlaron toda la tarde y finalmente Marta sugirió a Joel cenar algo, para terminar bien el día. Él accedió, a fin de cuentas lo que quería era seguir a su lado, se sentía bien.
Y tras la cena, estando Marta recostada junto a Joel, hablando de sus vidas, de aquello que les preocupaba, Joel probó sus labios. Y tras el primer beso, suave, cálido, vino un segundo y un tercero, ahora ya acariciando sus caras, sus espaldas.
La casualidad los había unido ese día, un día que ninguno esperó. La casualidad… ¿o la intención de Albert? El destino lo diría.



Vuestras sensaciones